"Narration created humanity"
Pierre Janet
La cibercultura es un lugar de incertidumbre en lo relativo a su utilidad social, pero no por ello se debe señalar a aquella incertidumbre como improductiva ni mucho menos como inservible. Lo que tiene para ofrecer el hipertexto en tiempos de extensas redes informativas es, precisamente, una férrea dilatación espaciotemporal de la interacción social, tanto así que el concepto mismo de interacción se presta como anticuada comprensión mecanicista del mundo social. Hoy día se puede hablar, sin incurrir en errores garrafales –pues actualmente no existen tales errores, tan sólo casualidades productivas-, de un paralelismo polifónico que infunde todo tipo de acción comunicativa o creativa y que posibilita reiteradamente la presentación de una nueva comprensión global que provenga de una acción grupuscular (el individuo cedió hace ya rato ante las exigencias de una acción colectiva, por lo menos en lo que concierne su comprensión fáctica del mundo globalizado). En ninguna otra parte está puesto más de manifiesto la falsedad metafísica de la división teoría/práctica que en la configuración escrita y visual del hipertexto puesto que toda tarea emprendedora en el espacio virtual compromete la suma de las fuerzas de un sujeto haciéndole creador al tiempo que agente catalítico en una red de actos enunciativos, es decir, tornándole en una potencia transformadora en el seno de las conectividades de un mapa "individual" con multiplicidad de mapas. En seguida puede anticiparse que la acción hipertextual com-promete nuevos espacios de comunicación/creación siendo que, como sucederá en la mayoría de los casos, el peso de su importancia recae en no cumplir con lo prometido y más bien seguir prometiendo, produciendo nuevos horizontes de acontecimientos virtuales que tiendan siempre hacia un tejido conectivo infinitamente abierto. Es por ello que el principal propósito de los enlaces hipertextuales (siempre en plural) descansa no en la creación de utopías o simulacros de la realidad fácilmente confundibles con productos de un estado de ánimo enajenado, sino en la insoslayable e incontenible creación y actualización de opciones éticas a la vez que estéticas dispuestas a la audaz toma de provecho de la incertidumbre característica del lugar cibercultural, para volverle productivo para un medio sin fin; en últimas, un concertado medio sin fin ya que los fines particulares de un sujeto o grupúsculo son de tan ínfimo alcance que no pueden pretender más allá de su parcialidad, su contingente localidad pues la rendición del espacio virtual en aquella situación debe su condición de posibilidad a la fugaz apropiación táctica de grandes estrategias mediáticas o representacionales objetivas (científicas) para renovar el uso público de la cibercultura como lugar ostensible de expresión, campo, entonces bien, de un enfrentamiento que una vez sea unido pueda desbordar momentáneamente la multilateralidad del control mediático. Será por ello que la obra de arte actualizada y desmaterializada a lo virtual ostentará ahora y siempre un potencial transformador, no sólo en cuanto a la manera como pueda influir en la percepción individual, sino en la forma en que facilite una conectividad virtual.
El autor de un texto reside, verdaderamente, en los límites del mismo. El sentido de la historia de la humanidad no tiene por qué desplegarse vertical y ascendentemente hacia un futuro lleno de promesas relacionadas a tan desastrosos conceptos como lo son el progreso y el desarrollo; el Hombre, figura retórica predominante en las narrativas oficiales, no pudiese tener mayor campo de significación que aquel que le es impuesto por la actividad ilustrada, educada de un hombre europeo u occidental y, por ende, blanco. Los límites de un (hiper)texto, la presencia de un autor, nunca estarán definidos de forma nítida por su misma actividad puesto que en el espacio virtual –espacio de acaecimientos y posibilidades- está en juego todo tipo de perfil antropométrico y bien haría en decir que hasta el antropocentrismo también se encuentra rotundamente amenazado por fuerzas que son ajenas a la administración política y económica de la forma humana, de la naturaleza del ser humano. En el espacio virtual la libertad está dada de una sola vez, pero ha menester considerarla no ya como la Libertad en tanto meta y propósito definitivo –pues estaríamos condenados desde un principio, como dice Deleuze y Guattari con relación a la desterritorialización absoluta-, sino más bien como una promesa de libertad desactualizada desde un principio siendo esto así que siempre necesita ser redefinida según una inamovible negociación del sentido con la alteridad, o bien, con la humorosa fatalidad del destino que exige de nosotros simple entrega y abierta sinceridad. El Hombre da pasos en falso y tambalea cuando se le pide hacer de su historia personal -la historia de la humanidad ilustrada- un compromiso con los significativos retos que postra ante nosotros la incesante producción de sentido y diferencia que signa el avenimiento del (re-conocimiento) presente; la historia de la humanidad no tiene más sentido que la lucha por su sentido actual. Que Chucho bendiga la multiplicidad narrativa del acontecer virtual.
"En ninguna otra parte está puesto más de manifiesto la falsedad metafísica de la división teoría/práctica que en la configuración escrita y visual del hipertexto": estoy de acuerdo en que el hipertexto, y en general el espacio virtual descomponen el mito de la dicotomía teoría -práctica, sin embargo, no sé si ese sea el espacio en el que la división se hace más patente.
ResponderEliminarLuego dices: " puesto que toda tarea emprendedora en el espacio virtual compromete la suma de las fuerzas de un sujeto haciéndole creador al tiempo que agente catalítico en una red de actos enunciativos, es decir, tornándole en una potencia transformadora en el seno de las conectividades de su mapa con multiplicidad de mapas": es claro que en la intercontectividad del mapa individual con la multiplicidad de lo otro hay una ruptura, pero creo que es complicado hablar todavía de sujeto. Una "Fuerza creadora de un sujeto" presupone ya un objeto creado, y de nuevo, caemos en escisiones. ¿Cómo pues salirnos de la metafísica en el uso del propio lenguaje?
Finalmente (claramente me excedí -de nuevo!- con mi comment!) me encanta la ultima frase: "la historia de la humanidad no tiene más sentido que la lucha por el sentido actual", porque justamente, ese sentido actual es la condensación del pasado y el futuro en un por-venir siempre renovado.
Buen punto. Te digo que considero que no hay salida, por lo menos no una que sea elemento intínseco aunque oculto del uso estrictamente gramatical del lenguaje. Hay salidas que serían más bien como posibilidades de expresión/re-presentación no verbal en el lenguaje mismo.... pero como este no es el caso realizaré el siguiente cambio: "puesto que toda tarea emprendedora en el espacio virtual compromete la suma de las fuerzas de un sujeto haciéndole creador al tiempo que agente catalítico en una red de actos enunciativos, es decir, tornándole en una potencia transformadora en el seno de las conectividades de un mapa "individual" con multiplicidad de mapas"
ResponderEliminarEl artículo indeterminado "una" o "un" complementa al adejtivo sujeto de manera extaordinaria pues en la práctica nosotros no somos más que UN sujeto, es decir, una partícula social cualquiera desprovista de identidad hasta, eso es, hasta que somos presencia a los ojos de alguna familiaridad dada al reconocimiento en su andar. ¿Qué juegos de identidad se posibilitan con el hipertexto?
Pregunta que dará con el sentido, sino la significación, de los inumerables modos de subjetivación virtuales.
Me gusta tu salida. Aunque más que salida es una entrada a otra dimensión del asunto. Chevere ahondar en el tema de los juegos de identidad dentro del hipertexto, porque creo que allí se da, de hecho, una re - definición de lo que ésta es.
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