Pájaros sin pájaros
No, por supuesto, pájaros novicios
de canto incierto, desigual o falso.
- Otros sonidos y otras alas.
Hablo de todo Schubert entre vuelos errantes,
del rapto oído en un gorjeo
que suba a más
octava por octava.
Hablo de pájaros sin yo, sin ningún pico,
celestes y sin patas,
pájaros que sean tan sólo música
en el ascenso más alto de los aires.
No, por supuesto, pájaros tenores,
gordos, falsarios, de pesadas plumas,
sino flechas que se desprendan de alguna partitura
y al cielo suban, o más allá, sin pausa,
arrebatando el corazón de quien escuche
y agradecido calle...
- Debem creerme. Hablo de sones puros,
de pájaros sin pájaros.
Vals de las cosas
El vals objetivo de las cosas,
el cadencioso vals que las recorre,
tan ceñido a su peso, volumen, geometría.
El que pauta la danza sin moverse
bajo la etérea música del polvo.
El vals que suena dentro de las cosas
como ordenando el tiempo en torno a ellas,
con rectos acordes instantáneos.
El vals objetivo, sin nostalgia, aunque no olviden cuando fueron jóvenes
y reinaba otra moda más a gusto,
y el jarro vino de Los Teques una tarde
con flotantes gladiolos del camino.
El insistente vals al fondo de sus sombras
que siempre las convoca y las despierta,
y se baila sin baile pero llevando el paso,
muy natural en medio tan abstracto.
El vals que la seduce con su ritmo,
el que ahora mismo se apodera de nosotros
y nos hace danzar sus sones inaudibles,
móviles pero inmóviles, con música del polvo,
cuando ya nada importa, salvo su danza,
hasta volvernos roca, metal, vidrio, madera,
con sentimientos curvos, oblongos, triangulares,
según el son y el baile, según la cadencia
que siempre suena sin sonar por todas partes.
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maravilloso Montejo
ResponderEliminarno lo conocía pero me enamoré de él...
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